Esta es quizá la noche más terrorífica de mi vida. Para la estancia en Serengeti, optamos por el camping para pasar la noche, más barato que los lodges de la zona y en pleno contacto con la naturaleza. Cuando llegamos al campamento, nuestra tienda estaba montada, pero nos llamó la atención que estaba bastante alejada del resto de las tiendas y un poco más metida en el parque de los que nos gustaría. Quizá las noches anteriores habían montado más tiendas en la zona. En los sitios de acampada libre en los Parques no hay ningún tipo de valla ni de separación, así que estás literalmente en medio de la sabana. Cuando llegó el momento de meterse en la tienda, la mirábamos con escepticismo, tan separada del resto. Pero bueno, nunca pasa nada, pole pole nos decían… Nos metimos en los sacos sin pensar demasiado y nos quedamos dormidos enseguida después del ajetreo del día. Un rato después, oímos dos fuertes golpes en la tienda, nos despertamos de golpe y Natalia me preguntó, “has sido tú???”, mi respuesta no pudo ser mucho más natural… “Qué coño voy a ser yo!!!” (Pero en susurro). Nos quedamos petrificados con los ojos como platos mirando al techo. Oíamos pisadas, cómo lo que había fuera olisqueaba la tienda rozando la nariz contra el toldo exterior y luego mordisqueaba los velcros de la apertura principal, abriéndolos y cerrándolos. Un poco después vemos una luz, y escuchamos unos golpes de palos contra el suelo que espantaron a nuestro visitante. Sin movernos demasiado miramos la hora, 1:05 am, Pues no queda noche!!! Nos quedamos sin movernos, callados, esperando una nueva visita. Y así pasaron los minutos lentamente… por lo menos dos horas después todavía era la 1:35 am. Habíamos aprendido a diferenciar el sonido del viento en la tienda, se oyen las ráfagas desde la lejanía y un poco después agitan con fuerza el toldo de la tienda. Oímos diferentes ruidos, rugidos y pisadas, primero cerca a la izquierda de la tienda, luego más lejos a la derecha… Seguimos callados, viendo las sombras de los árboles pelados proyectadas en la tienda moverse por el viento. De repente suena una alarma de un móvil, no sabemos porqué, deben ser las 2 de la mañana. Natalia busca corriendo el móvil que suena, todo este tiempo habíamos estado callados sin movernos ni un ápice para no hacer ruido. No sabemos cómo se había activado su cuenta atrás, pero ahora se leía en la pantalla, tiempo restante 00m:00s, era como una broma macabra… así que nos dió la risa nerviosa. 2:35 am. Seguimos escuchando la sabana y viendo las sombras chinescas en la tienda. Con un ejercicio de relajación y sin pensar demasiado conseguimos quedarnos dormidos un rato después y así hasta la mañana siguiente. Al levantarnos vemos unas huellas junto a la tienda que resultaron ser de Hiena. Nuestra amiga había roto el doble techo a mordiscos y luego la había tomado con la batería solar. No sabemos qué le llamó la atención, no teníamos nada de comida dentro ni nada que oliese demasiado, quizá simplemente ese árbol extraño que hacía ruido con el viento junto al campamento de los humanos. Por un momento te sientes que eres comida, y solo una pequeña tela te separa de un animal salvaje que olisquea y muerde tu tienda. Puede ser un jabalí, un león, una hiena… Pero tú no tienes nada para defenderte… solo esa ligera tela impermeable.

Tienda de campaña montada en zona de acampada libre en seronera, parque nacional del serengeti en tanzania

Free Campsite. Seronera, Serengeti.