Estaba trabajando en  el monográfica de Traveler sobre Londres, y me tocaba pasar la tarde fotografiando la arquitectura pegada al Támesis. La Somerset House está pegada al Waterloo Bridge, muy cerca del Parlamento, una zona muy señorial con gente trajeada que va de un despacho a otro. Lo último que esperaba encontrar aquí, a finales de septiembre cuando la gente va en traje con abrigo, es un niño corriendo por los chorros en calzoncillos. Los seres grises envueltos en sus corbatas lo miraban de reojo, con cierta envidia provocada por la frescura y la naturalidad de estos años ya perdidos. El niño lo pasó como los indios en un día que probablemente recuerde toda su vida. La imagen salió en el apartado de museos a doble páginaniñoCanon EOS-1Ds Mark II (24mm, f/6.3, 1/80 sec, ISO640)