El segundo día transcurre tranquilo, nos levantamos y el mar sigue en calma. Hoy sigue siendo día de barco, a disfrutar del Fram. Hay varias charlas preparadas, la primera de John Charline, biólogo y fotógrafo de vida salvaje es sobre las aves marinas que nos siguen sin cesar. Miles de datos curiosos me llaman la atención. Por ejemplo, estos pájaros pueden volar sin parar apenas consumiendo energía, gastan la misma energía volando que posadas en la superficie, están completamente adaptadas a la vida en el mar y pueden pasar hasta los primeros 7 años de su vida sin tocar la tierra, solo la necesitan para anidar. Beben el agua salada del mar y tienen unas glándulas en la parte superior de la cabeza que las ayudan a separar la sal, no necesitan agua dulce. Su temperatura corporal es de 41o, así que las plumas les mantienen aislados de los aproximadamente 4o a los que están los oceános en estas latitudes; esto si que es una lámina cortavientos, impermeable y transpirable… Podría estar un rato así sin parar, ahora cada vez que me asomo a cubierta y los veo subiendo y bajando al lado del barco los miro con otros ojos, resultan fascinantes.D1Drake004 Canon EOS-1Ds Mark III (400mm, f/7.1, 1/3200 sec, ISO800)

De repente suena el altavoz con buenas noticias, gracias al buen ritmo que llevamos por el buen tiempo y la ausencia de olas, llegaremos antes de lo previsto a las islas Shetland del sur, el primer desembarco será a las 16h. Esto hace que me llene de impaciencia, en solo un par de horas pondremos los pies en la Antártida!!

17:00 Yankee Harbour

 Después de 48 horas desde que nos subimos en el barco y 4 días desde que salí de mi casa en Madrid nos subimos en las lanchas de desembarco camino de Yankee Harbour. Los primeros pingüinos saltan a nuestro lado y vemos varias focas leopardo y elefantes marinos

en el hielo y en la playa de piedras. Cuando pisamos tierra, el equipo de expedición se muestra muy estricto con las distancias de seguridad con los animales y están muy pendientes de que no nos acerquemos demasiado a ellos. Yo me quedo con un grupo de elefantes marinos que vi en una esquina de la isla, a algo menos de un kilómetro de distancia del punto de desembarco. Voy corriendo y afortunadamente me dejan acercarme bastante a un grupo de unas 6 focas elefante que están jugando en el agua al lado de la playa. El macho, una bestia enorme y redonda se acerca a saltos a ver qué hacemos con su harem, se mueve lento y se fatiga. Al final un resalte de dos metros lo mantiene alejado de las hembras pero se queda tranquilo al ver que no las hacemos nada. Aquí vivo una de las experiencias más alucinantes de mi vida, de repente me encuentro tirado en el suelo haciendo fotos a través de unos churumbeles de hielo a un grupo de focas elefante que están a menos de dos metros de distancia. Pegados a ellas un grupo de pingüinos se plantean si se quedan o se tiran al agua y nos observan tranquilamente sin preocuparse demasiado por nosotros. No tienen miedo, nadie les hace daño, aquí están protegidos. Nos quedamos en este cabo casi una hora, viendo como las focas se muerden, gruñen, saltan. Resulta algo violento, se hacen heridas, pero solo están jugando, pasan su tarde de verano.

Yankee Harbour

Canon EOS-1Ds Mark III (29mm, f/8, 1/320 sec, ISO200)
Yankee Harbour